Tribuna de Ángeles Murciego, con motivo del Día Mundial del Agua

.
.

En defensa de la gestión pública del agua


Con motivo del Día Mundial del Agua, que celebramos el 22 de marzo, merece la pena recordar que en la ciudad de León el abastecimiento urbano de agua lo realiza, desde el año 1953, el “Servicio Municipalizado de Aguas de León”, una conquista social alcanzada con el esfuerzo común de varias generaciones de leoneses que, como puede leerse en sus actas fundacionales, entró en funcionamiento al objeto de “mejorar las condiciones de higiene y salubridad en la ciudad y garantizar la equidad en el suministro”.

En la actualidad el servicio se abastece del agua de los pantanos de Porma y Luna, lo que asegura un régimen de abundancia; cuenta con instalaciones de alto nivel, financiadas con fondos de todas las administraciones y de Europa; ofrece, según datos del plan hidrológico nacional, una relación precio-calidad de las mejores de España y genera beneficios. Si añadimos las escasas reclamaciones, la tarifación por bloques, que prima el ahorro, y las campañas de sensibilización en la correcta utilización del recurso, podemos concluir que contamos con un servicio público de calidad.

Para justificar su traspaso a manos privadas, la actual coalición de gobierno -que ya intentó el cambio de gestión hace cinco años-, sigue repitiendo los mismos argumentos; por un lado, que el Ayuntamiento necesita “liquidez” y por otro que conservará el control de la concesión, al disponer del 51% del accionariado de la empresa mixta que se cree; con el primer argumento se olvidan, -y este olvido es imperdonable para los que se dicen socialistas-, que cualquier cambio en la administración de los “Bienes Comunes” solo puede obedecer a su mejora, nunca a la obtención de dinero con el que enjugar el déficit municipal; el segundo argumento es una falacia porque el socio privado paga, precisamente, por ejercer el control. (Basta asomarse a internet para comprobar que en la relación de empresas filiales de los dos grupos líderes del sector en España, -Aguas de Barcelona (Agbar) y Fomento de Construcciones y Contratas (FCC)-, figuran tanto empresas mixtas como privadas).

Después de tres décadas de privatizaciones, los resultados dentro y fuera de nuestras fronteras hablan por si mismos: incremento en las tarifas, superiores a los comprometidos, pérdida de control sobre los operadores privados y la imposibilidad de participación de los Ayuntamientos y de la ciudadanía en la gestión del agua. Especialmente inaceptable es la hipoteca de futuro que suponen concesiones que se adjudican en plazos superiores a 25, 50 y hasta 75 años. Además, donde se han privatizado servicios públicos eficientes, siempre se ha producido deterioro de la prestación del servicio, reducción y precarización de las plantillas, y pérdida de la calidad del agua suministrada. A pesar de todo esto, resulta llamativo que en León se siga invocando la modernidad para justificar la privatización, cuando por ejemplo en Francia, el país de origen de las más poderosas multinacionales del agua (Suez y Veolia) ciudades como Toulouse, Burdeos, o París hayan decidido la vuelta a la gestión pública por razones de eficiencia y ahorro. Concretamente en París la remunicipalización culminará en 2010.

Hay que tener en cuenta que los abastecimientos de Agua son monopolios naturales, mercados cautivos, que anulan las posibles ventajas de la libre competencia. Aunque los consumidores con suficiente poder adquisitivo puedan sustituir el grifo por la botella de agua mineral, la fracción que supone el agua de boca es muy pequeña comparada con el volumen total de agua que se necesita diariamente y que seguiremos consumiendo, sea cual sea la tarifa y la calidad del agua.

Pero es que el agua de grifo en León puede considerarse de buena calidad, sanitaria y de sabor. Un deterioro en el suministro aumentará el consumo de agua mineral con el encarecimiento de la cesta de la compra que ello supone; así, una familia de cuatro miembros que utilice agua embotellada para beber y cocinar gastará una media de 75€ mensuales, mientras que ese gasto se reduce a tan sólo unos céntimos si usa para ello agua del grifo.

Es necesario insistir en la subida de tarifas porque el precio de la concesión y el beneficio empresarial saldrá del recibo del agua, el impuesto menos progresivo: pagarán más los domicilios con más individuos y se resentirán de las subidas aquellos que tienen menos ingresos.

Por estas razones se hace imprescindible el control de las administraciones públicas.

Sin olvidar que el abultado consumo de agua embotellada, cuyo coste asciende a cerca de 2000 millones de euros anuales en nuestro país, es un negocio especulativo que provoca un gran deterioro ambiental: induce la privatización y sobreexplotación de manantiales y acuíferos, genera más emisiones para su transporte y un enorme gasto de envases que luego se convierten en residuos.

La planificación de la gestión del agua, -incluso en lugares como León donde el recurso es abundante, tendrá que cubrir crecientes riesgos medioambientales y sociales, debidos a la contaminación, y al cambio climático. Por lo tanto, será necesario que TODOS los beneficios de la facturación de agua se reinviertan, con el doble objetivo de conservar tanto los recursos hídricos (fuentes, acuíferos, ecosistemas fluviales, etc.), como la calidad del agua suministrada, mejorando para ello las distintas fases del ciclo (captación, potabilización, distribución y depuración). Se trata de racionalizar la gestión con criterios de ahorro -o reducción de la demanda-, y de justicia social, lo cual entra en conflicto con el fin lucrativo de toda empresa privada.

No deberíamos dejar pasar ésta efemérides, sin reflexionar sobre la magnitud de la crisis del agua en el planeta, con casi dos mil millones de personas viviendo en regiones que sufren por insuficiencia de Agua. Según informes de los organismos internacionales (OMS, UNESCO, FAO) en el año 2025 se prevé que 56 países, que albergan al 47% de la población mundial, no tendrán acceso a un agua de calidad, imprescindible para la vida. A la vista de estos datos escalofriantes, escandaliza pensar que al mismo tiempo la gestión del agua se haya convertido en un jugoso negocio para unos pocos.

Estas son algunas consideraciones, por las que Ecologistas en Acción de León, -asociación que integra la “Plataforma Leonesa contra la Privatización del Agua”- no dejará de reivindicar para esta ciudad un modelo de gestión que desde “lo público”, garantice la calidad del servicio mediante el ahorro de agua, las buenas prácticas, el control y la participación real de la ciudadanía.

León marzo 2009

Fdo.: Ángeles Murciego González, secretaria de Ecologistas en Acción de León


...............................................................................................

.

.