Artículo de Cheva





LISTAS ABIERTAS


... a pesar de que todos los gobiernos dicen pensar y actuar en nombre de sus representados, las diferencias de un mundo y otro son la forma de tratar los problemas o desacuerdos. Las discrepancias de los llamados pueblos es la falta de democracia y las consecuencias de su no desarrollo, mientras que los desencuentros de las llamadas sociedades está en el funcionamiento o en la marcha de la democracia.

Entre las diferencias mas notables en la sociedad española están las prebendas de sus representantes, sueldos altos en comparación con los de los trabajadores, (se los ponen ellos mismos); facilidades para viajar y obtener billetes en cualquier momento en trasportes públicos; que un tercio de su sueldo no este sujeto a IRPF; la retención de las nóminas de diputados y senadores es sólo del 4,5%; indemnización por cese del parlamentario... Éstas y otras muchas razones dan lugar a que una de las reclamaciones de la sociedad española sea muy difícil de alcanzar: las listas abiertas.

Y no retiro nada de lo dicho, incluso lo aumento. Es casi imposible conseguirlo, porque aquellos que tienen que sacarlo adelante, lo deben obtener haciéndose el harakiri, y para eso hay que tener vocación de servicio por el país y no voluntad de figurar como don fulano de tal, con cargo y sus respectivos momios.
Se acabaría en gran parte lo de salir en la foto sin trabajarla; para obtenerla habría que conocer y ocuparse de la demarcación electoral en la que fue elegido, ganándose así el respeto y la admiración de sus votantes, y poder optar con éxito en las siguientes elecciones por sí mismo. En la situación actual se puede ser un perfecto desconocido para los electores, pero un gran pelota y abrazajefes de filas, consigue que lo coloquen en un puesto de salida con garantías.

Con las listas abiertas se podría votar a un partido, o nominar a las personas, escogiendo a las mejores de las presentadas en cada partido, independiente de su puesto en la lista propuesta, pudiendo votar gente de ideología contraria, pero serios y honestos con sus ideales, y siendo defensores de los intereses de sus representados.
Conclusión: que si los pueblos tienen que armar la revolución, pacificas por supuesto, independientemente de cómo responden los gobiernos a esas reivindicaciones, en las sociedades del primer mundo igualmente tenemos que hacer la revolución, pacifica también, de demanda de lo que creemos necesario para mejorar nuestro sistema democrático. Los partidos y las listas cerradas fueron un paso de gigante en la España del siglo XX, a la salida de una dictadura, pero en el siglo XXI ya conocemos cómo funciona esto; nos sobran señores de postín en la política y nos faltan trabajadores, bien pagados pero no enriqueciéndose; trabajadores de la representación del pueblo en las instituciones


Félix J. Pérez Echevarría “Cheva”