Tribuna de nuestro amigo Antonio Nevado Escandón

En la imagen, Antonio Nevado (iz) con Dr. Rafael Bañon, presidente del
 I Congreso Internacional en Gobernanza y Asuntos Públicos

Ayuntamiento Inteligente (con perdón)

Sin suspicacias, no quisiera que se mal interprete. Y es que me resisto a adjetivar algo que en principio sólo debería ser patrimonio del homo sapiens. Si el titulo fuera «i-Ayuntamiento» o «smart city council» no hubiera abierto paréntesis porque en inglés queda «cool» y no se da a ciertas connotaciones, aunque en el fondo signifiquen lo mismo. La «smart city» o «ciudad inteligente» se ha puesto de moda definitivamente. En el territorio nacional ya se han incorporado 24 ciudades a esa iniciativa, creándose el 13 de enero pasado, en Logroño, la Red Española de Ciudades Inteligentes (Reci).
 
¿Qué define que una ciudad sea considerada inteligente? Pues hay opiniones varias con distintos criterios, pero todos coinciden en utilización de las TIC, mediante la «Internet de las cosas» (Internet of Things-IoT), que se denomina así porque a través de la comunicación M2M (Machine to Machine) se envían datos desde diversos sensores. Estos datos son procesados mediante computación ubicua (pervasive computing) y de su análisis se definen estrategias a aplicar (incluso en línea) que van desde el tráfico rodado mediante semáforos inteligentes (ya implantados en Zaragoza), niveles de contaminación o control del alumbrado, y así hasta por ejemplo los 12.000 sensores que se pretenden instalar en la ciudad de Santander, pionera en esta iniciativa. Estos sensores están conectados mediante una red inalámbrica específica (wireless sensor network-WSN). Otras ciudades como Valladolid, que ha sabido jugar tan bien su baza que ha logrado constituirse como sede permanente de Reci, se incorpora a la misma por su faceta de movilidad eléctrica.
 
Salamanca, Palencia, Burgos y Segovia también pertenecen a la red pero no se conoce que desarrollen una actividad concreta en sentido estricto. Se echa de menos a León, que simplemente por ser sede de Inteco, ya merecería no solo su adhesión al proyecto, también que se impulsara como campo de pruebas idóneo, sencillamente por razones de proximidad y por el caché del Instituto. No obstante llegados a este punto me pregunto ¿Qué pasará con los pueblos como Soto de la Vega, que no llega a 2.000 vecinos y que no será una ciudad a menos que se produzca un milagro? Evidentemente no necesitará semáforos (ni normales ni inteligentes) por su volumen de tráfico rodado, pero con toda seguridad sí podría beneficiarse en el ahorro del alumbrado público mediante control por sensores. También incentivando el empleo de renovables como la biomasa, porque en el concepto «inteligente» incluyo la eficiencia energética y la apuesta por el Medio Ambiente, entre otros principios.
 
Si ya existe una importante brecha digital entre los pequeños, medianos y grandes municipios, con este proyecto que alude exclusivamente a las ciudades, esa brecha se acrecentará aún más. Por eso yo prefiero hablar de Ayuntamientos Inteligentes o i-Ayuntamientos para que estemos representados todos los ciudadanos en este novedoso concepto de «inteligencia».
 
Pero voy a ir más allá. La administración, que ya incorporó la máquina de escribir en su quehacer diario mediante la Ley de Procedimiento Administrativo de 1958, pasó a ser administración informatizada por la Ley de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y Procedimiento Administrativo Común de 1992. Cuando los ficheros informáticos se pudieron transmitir por medio de redes de telecomunicaciones pasó a llamarse Administración Electrónica o e-Administración y finalmente, en la actualidad, cuando los datos contenidos en esos ficheros informáticos que viajan a través de la redes, han sido susceptibles de recibir el tratamiento adecuado para que arrojen un gran volumen de información (los Big Data) que aportan conocimiento selectivo, entonces estamos hablando de Administración Inteligente o i-Administración. Pues bien, para mí, el Ayuntamiento Inteligente o i-Ayuntamiento es el que es capaz de conjugar una i-Administración con la gestión en un i-Municipio o Municipio Inteligente, sea el ayuntamiento en cuestión de dos mil, doscientos mil o dos millones de habitantes.
 
Los manidos recortes están eliminando las políticas activas de empleo en los ayuntamientos, y por lo tanto los puestos de trabajo de los Agentes de Empleo y Desarrollo Local; pero se siguen pagando sin ningún escrúpulo importantes cantidades a nivel de administraciones públicas en las licencias de aplicaciones y programas informáticos comerciales. En Soto de la Vega, en el mandato anterior, se confeccionaron programas a medida en código abierto, Software Libre que por ello no pagan licencia, con el consiguiente ahorro que esto conlleva. Por lo tanto se deduce que la «inteligencia» de las Smart Cities, de los i-Municipios, i-Ayuntamientos, del Smart City Council o como queramos llamar a esta sobredosis, va a depender más de los alcaldes y concejales en el equipo de Gobierno que de los medios a su disposición, pues siendo estas personas inteligentes, seguro que los consiguen. Resumiendo: faltarían i-Políticos con más ganas de crear cantera y Web AT (de Administración Transparente) que de despedir a ADL o cobrar dietas.
 
Veremos que nos depara el proyecto de Racionalización en el número de Entidades Locales y sus competencias. La Uned Campus del Noroeste ya está tomando la iniciativa y prepara un postgrado para el próximo curso académico que se llamará algo así como «experto universitario en gestión de i-Ayuntamientos».